
La música ocupa un lugar muy especial en mi vida. Soy una melómana de corazón y, aunque nunca había asistido a un concierto de Kiko Veneno, escucharlo en Laredo fue una de esas experiencias que se quedan dentro.
Me emocionó ver cómo él y sus músicos sentían cada nota y cómo conseguían hacérnosla sentir. Había tanta vida y tanto arte sobre el escenario… Ese duende andaluz que aquella noche nos acercó el sur y nos hizo disfrutar aquí, junto al Cantábrico.
Gracias, Kiko, por compartir tu música con tanta verdad. Haber podido recibiros a ti y a Ana en el Risco hizo que el recuerdo fuera todavía más especial.